Grupo B

El gran candidato

Alemania sigue demostrando, partido a partido, que tiene pinta de campeón

Federico Manfredo

Alemania llega invicta a cuartos de final

CRACOVIA (Enviado especial) -- Nuestro temor era el de encontrarnos con dos partidos "algo aburridos", por un lado por las limitadas dotes ofensivas de Dinamarca y, por el otro, por los precedentes más violentos que divertidos entre Portugal y Holanda.

En cambio, respecto al desafío disputado en Kahrkiv, luego de un principio algo duro que nos estaba preocupando un poco, anaranjados e ibéricos jugaron cara a cara y hasta estuvieron tácticamente horribles, tanto se dedicaron al ataque.

De todas maneras, dieron sin dudas un grande espectáculo, en el que Ronaldo y compañeros hundieron definitivamente al conjunto de Marwijk, que salió de la competición sin sumar ni un punto.

Fue muy raro lo de Holanda, puesto que se había puesto tempraneramente en ventaja con un golazo de Van der Vaart y parecía poder lograr con la hazaña, pero en cambio nunca se dedicó a controlar el partido sino que jugó con desesperación, para terminar por concederle una enorme cantidad de ocasiones a Portugal.

También los muchachos de Bento estuvieron muy mal en defensa, tanto que otra vez más el problema número uno de los anaranjados fue la imprecisión a la hora de definir las jugadas.

El partido, jugado a gran velocidad y con todos los 22 jugadores hacia delante a cabeza baja, estuvo por los 90 minutos de ida y vuelta, lo que determinó que los numerosos hinchas neutrales, tanto los ucranianos en la cancha cuanto los polacos delante de las televisiones, hincharan para ambos, gritando como goles propios los tres realizados.

Pero especialmente, al público, le encantó la actuación de Cristiano Ronaldo, quien finalmente logró expresarse a su mejor nivel y fue la gran figura del match, con un doblete y muchas grandes jugadas.

Claro, con Holanda volcada para adelante y protegida por una defensa pésima en la organización, el madridista encontró las condiciones ideales para su juego físico y de velocidad. Pero de todas maneras fue determinante y su equipo, también gracias a él, pasó a cuartos de final.

Ahora la cita es contra República Checa, un rival que no va subestimado pero que está sin ninguna duda alguna a su alcance. La única suerte de jugar en el "Grupo de hierro" era justamente esa: la de sacarse en cuartos uno de los equipos de la zona más fácil del torneo, que prácticamente no contaba con ningún grande equipo.

Lo de Portugal estuvo bien, pero mucho de su logro tiene que ver con la pésima condición mental con la que llegó Holanda y con el algo afortunado triunfo contra Dinamarca, en un match que hasta pudo perder en un momento. Difícil decir cuanto mérito hubo en esta clasificación, teniendo de todas maneras en cuenta que más allá del como, el hecho de estar ahí ya significa mucho y le da un gran valor al trabajo de Bento.

Respecto a Alemania, en cambio, no hay ninguna duda de que es el máximo candidato para vencer este torneo. Los germanos no dejaron ni un punto por el camino, sumando tres victorias en otras tantas citas. Esta vez, ante los albirojos, el conjunto de Löw pareció casi "pasear", jugando con un ritmo blando y con la idea de administrar las energías.

Claro, las cosas se le pusieron enseguida bien gracias a la tempranera ventaja anotada por Podolski, pero las "Águilas Negras" supieron mostrar esa calma y esa madurez también después de que el conjunto nórdico igualara, claramente con un gol de cabeza, esta vez firmado por Krohn-Dehli.

Lo que más pregunta la gente en las canchas o en las "Fan-Zones" aquí en Polonia, a los periodistas con los que pueden hablar, es que es lo que Alemania tiene de tan especial para ser siempre tan fuerte jugando al fútbol. La respuesta que más se escucha es que "simplemente es así: Alemania es una máquina y son pocos los que sabe como pararla".

Ante la "Dinamite Roja" eso fue lo que demostraron Müller y compañeros: bajaron concentrados, no se desmoralizaron tras el empate, supieron administrar con eficacia y tranquilidad cada tipo de situación y, al final, hasta se quedaron con los tres puntos. Visto desde el vivo, además, resulta evidente que el plantel está muy unido y consciente de su proprio poder y de sus propias posibilidades.

Veremos hasta adonde llegarán "los crucos", pero la impresión es que este sea el año de ellos. El año en el que finalmente, luego de dos salidas en semifinales de Mundial y una final de Eurocopa consecutivas, podrán levantar un título para adornar aún más su majestuosa exposición de trofeos. Recordando que en cuartos enfrentarán a Grecia, uno de los rivales más fáciles del torneo (cuanto menos en teoría).


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