Historia de la Euro

Campeonato Europeo 1980

Repasamos la historia del Campeonato Europeo que vio a Alemania Federal coronarse campeón en 1980

John Brewin y Martin Williamson

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Innovaciones

• El formato de la Eurocopa se expandió de cuatro a ocho equipos


Controversias


• Las fuerzas antidisturbios tuvieron que utilizar gas lacrimógeno para dispersar aficionados que peleaban durante el partido entre Inglaterra y Bélgica, ocasionando un retraso de cinco minutos en la primera mitad del partido


• Italia envió a la cancha a jugadores enredados en un escándalo de corrupción, aunque Paulo Rossi, el héroe del Mundial de 1982, fue inhabilitado


Trivia


• Checoslovaquia venció a Italia por 9-8 en una definición por tiros penales en el partido por el tercer puesto


• El punto bajo de un evento con asistencia pobre llegó cuando apenas 4,726 espectadores asistieron al partido entre Grecia y Checoslovaquia


• Los anfitriones Italia solo anotaron dos goles en sus cuatro enfrentamientos


Sucedió así

El torneo anterior había sido tan exitoso con sus giros y vueltas que la Eurocopa se expandió a dos grupos de cuatro equipos de los cuales saldrían ambos finalistas. Dado que Italia se clasificó de forma automática como nación anfitriona, las eliminatorias de 32 equipos se reconfiguraron en tres grupos de cinco selecciones y cuatro grupos de cuatro.

Los ingleses quedaron contentos en su grupo, en el cual arrasaron gracias a magnas actuaciones de Kevin Keegan y Trevor Brooking bajo el mando de Ron Greenwood. Los alemanes, aun dolidos por los eventos en Belgrado, también dominaron su grupo con facilidad.

Los demás grupos fueron más reñidos. Bélgica, que cosechaba los beneficios de una nueva generación de jugadores como Jean Marie Pfaff, Eric Gerets y Jan Ceulemans para complementar las destrezas como creador de jugadas de Van Moer, superó por un pelo a la Austria de Hans Krankl. Holanda de nuevo pudo más que polacos, mientras que la nueva generación de Francia perdió a manos del campeón defensor, Checoslovaquia. Los griegos eran el comodín y predeciblemente serían castigados en un grupo que incluía además a los alemanes, holandeses y checos.

Tristemente la nueva estructura del torneo y el nuevo sistema de puntos de dos por una victoria y uno por un empate llevó a una estrategia defensiva. La promesa de Inglaterra se desvaneció entre escenas de terraza perturbadoras. En Turín, la policía lanzó gas lacrimógeno a los aficionados de Inglaterra mientras su equipo empataba con Bélgica. Entonces un gol de Marco Tardelli después de un error de Phil Neal vio a los italianos prácticamente despedirse de sus posibilidades. Una victoria sobre España no bastó ya que Bélgica empató con los anfitriones para avanzar.

Alemania Federal, en ausencia de astros retirados como Beckenbauer, Maier y los Müller ahora tenía a Bernd Schuster, un creador de jugadas con gracia excepcional, a Harald Schumacher, una combinación de clase y mala fama, y a Karl-Heinz Rummenigge, un artillero mortal y el nuevo héroe del Bayern para reemplazar a Gerd Müller. Los holandeses iban cuesta abajo con la mayoría de sus héroes de la década de 1970 ya retirados, en el exilio o sin poder jugar. Johnny Rep y Ruud Krol eran las únicas leyendas restantes.

Los alemanes cobraron venganza rápidamente por lo ocurrido en 1976 y un gol de Rummenigge fue suficiente para batir a los checos. El desquite con los holandeses lo ganaron mayormente como resultado de las habilidades de Schuster, quien preparó la mesa para el hattrick de Klaus Allofs. Aunque los holandeses ripostaron con un penal de Johnny Rep y un golazo de Rene van der Kerkhof, los alemanes habían probado su valor y eran finalistas dignos.

Los holandeses entraron en un doloroso exilio internacional de ocho años y los checos recibieron una consolación parcial por haber perdido su trono con otra victoria desde los 12 pasos al superar a Italia por el tercer lugar. Los anfitriones, ya recuperando su nivel luego de una decepcionante década de 1970, se coronarían monarcas mundiales dos años después.

La vanguardia que poseían los alemanes en la forma de las destrezas de Schuster y Rummenigge impresionó en la final en el estadio Olímpico de Roma aunque Horst Hrubesch, un artillero con cuerpo de ariete, sería el héroe.

Schuster le puso el pase para gol al gigante de Hamburgo conocido como 'El Monstruo' para inaugurar la pizarra a los 10 minutos y los germanos sitiaron la meta de Pfaff hasta el descanso. Pero en la segunda mitad, los belgas, con van Moer, a sus 35 años, incitando a sus compañeros más jóvenes, jugaron el mejor fútbol y pese a que se otorgó severamente un penal a Rene Vandereycken por una falta fuera del área que cometió Uli Stielke contra Francois van der Elst, se hizo algo de justicia cuando los belgas empataron.

Pero los alemanes lograron lo que consideraron su propio castigo merecido a dos minutos del final cuando el tiro de esquina de Rummenigge evadió el aletazo insensato de Pfaff y Hrubesch, encantando, remató al segundo palo y convirtió. Pfaff, quien se enorgullecía de ser el mejor arquero del mundo, lloró lágrimas de dolor.

Hrubesch, muy criticado en casa, aceptó la aprobación que trajeron sus goles internacionales como debutante. Rummenigge pronto sería coronado como Mejor Jugador Europeo del Año; mientras tanto, los alemanes celebraban el haber recuperado lo que se estaba convirtiendo rápidamente en 'su' trofeo.

© ESPN

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