Historia de la Euro

Campeonato Europeo 2008

Repasamos la historia del Campeonato Europeo que vio a España coronarse campeón en el 2008

John Brewin y Martin Williamson

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Innovaciones

• Equipos de los Grupos A y B, y C y D no podían enfrentarse en los cuartos de final, lo cual significó que era imposible que dos equipos en el mismo grupo chocaran en la final


Controversias

• Se plantearon inquietudes repetidas sobre el balón de partido, una nueva creación de Adidas, el cual los jugadores alegaban se desviaba una vez en el aire


Trivia

• Tormentas eléctricas causaron varias interrupciones a la señal internacional de televisión durante el partido de semifinales entre Alemania y Turquía

• Un trofeo nuevo, casi idéntico al antiguo Trofeo Henri Delaunay, fue comisionado por la casa Asprey London


Sucedió así

Dos naciones alpinas hechas gemelas temporalmente le dieron la bienvenida a la crema de Europa al aire fresco y los paisajes imponentes, y los casi-hombres del fútbol mundial al fin cumplieron. El título de España, su primero desde que fueron sede del torneo de 1964, llegó en un estilo superior al título mundial que seguiría dos años después. Un espíritu colectivo anteriormente ausente, y las cuatro unidades del seleccionado - arquero, defensa, mediocampo y ataque - trabajando a un nivel óptimo, les daban superioridad. Como en Sudáfrica, lo ajustado de su victoria en sus partidos ocultaba su dominio.

Hubo ausencias notables del torneo en la forma de los ingleses, cuya campaña en las eliminatorias fue absurda. Derrotas como visitantes en Croacia y Rusia debieron haber matado sus esperanzas antes de que una victoria sorprendente para Israel les abrió la puerta nuevamente. En una noche que siempre recordará el técnico pelirrojo Steve McClaren refugiándose bajo un paraguas mientras su equipo desperdiciaba su oportunidad dorada, Croacia, fácilmente el mejor de los dos equipos, selló su cupo. Ellos aportaron al nivel del torneo de una manera en la cual hubiera sido creíble que Inglaterra pudo haberlo hecho.

Los dos anfitriones, aunque increíblemente hospitalarios, tuvieron campañas turbulentas en la Eurocopa. Los suizos no pudieron construir sobre la promesa de su aventura en Alemania 2006 cuando perdían sus primeros dos partidos. Su estreno en el torneo vio al artillero Alexander Frei lesionarse mientras los checos se alzaban con el triunfo de 1-0 en Basilea.

El próximo partido le mereció a Suiza el honor dudoso de ser el primer equipo eliminado, y se dio con el drama de una derrota bajo la lluvia y de último minuto ante Turquía, quienes se convertirían en aguafiestas y especialistas de todo tipo de clima en cuanto progresaba el torneo. Portugal, ganadores de sus primeras dos citas, y con Cristiano Ronaldo saliendo de su año récord con el Manchester United, ganaron el grupo pero le hicieron un favor a los anfitriones al ser derrotados en el último encuentro por los co-anfitriones. El teatro quedó reservado para la selección turca de Fatih Terim, quien le negó a los checos con otro espectáculo tardío, por medio de dos goles de Nihat cuando iban perdiendo por 2-1.

Las esperanzas de Austria previas al torneo habían sido mínimas y esas expectativas se cumplieron cuando ganaron su único punto por vía de un empate con los también fracasados, Polonia. El entusiasmo era el mayor atractivo de los co-anfitriones - un millón de personas atestaron las calles de Viena para observar su partido inaugural contra Croacia. Los croatas ganaron ese duelo y dieron la primera sorpresa de la competición al batir a los favorecidos alemanes en Klagenfurt.

Los alemanes tuvieron que sudar en parte para doblegar a Austria en su partido final, triunfando por la mínima, 1-0 contra sus hermanos germánicos, y emitiendo un respiro de alivio cuando Michael Ballack convirtió el gol de la victoria. El técnico de Alemania, Jogi Loew, expulsado después de un altercado durante el revés ante Croacia, se vio forzado a observar el partido desde un palco, donde se le vio agonizando y fumando un cigarrillo tras otro.

Un Grupo de la Muerte vio a los gigantes Holanda, Italia y Francia ponerse los guantes, aunque en realidad el nivel de juego de los franceses era tan pobre como para desmentir cualquier estatus elevado. A un empate espantoso con Rumania le siguió la destrucción de los holandeses en Berna. El equipo de Marco Van Basten ya había despachado a los campeones del mundo, Italia, en un partido inaugural mejor recordado por el primer gol, anotado por Ruud Van Nistelrooy después de que el jugador del Real Madrid utilizó las nuevas reglas de fuera de juego sobre estar 'activo' para entrar y anotar.

Los holandeses completaron una ronda inicial perfecta al blanquear a Rumania por 2-0 antes de que continuara la ignominia francesa en Zurich. Eric Abidal le cometió falta a Luca Toni para ambos ser expulsados y se concedió un penal, el cual convirtió Andrea Pirlo aunque ya se habían desvanecido las esperanzas cuando a Franck Ribery se lo llevaron cargado del terreno de juego con ligamentos de tobillo desgarrados luego de 10 minutos.

El Grupo D proveyó campeones antiguos y futuros. Los griegos no lograron repetir sus actos heroicos bajo "Konig" Otto Rehhagel; fueron vencidos fácilmente en Salzburgo por los suecos para señalar que el truco no funcionaría una segunda vez. Su salida casi se confirmó por una derrota ajustada a manos de Rusia, quienes hicieron bien al no rendirse después de ser vapuleados por España, 4-1, en Innsbruck. Los españoles con ritmo avasallador lograron una marca perfecta, con cuatro goles de David Villa, incluyendo un hattrick contra los rusos.

Rusia, dirigida por el mercenario internacional, Guus Hiddink, superó a los suecos por 2-0 para avanzar, gracias a los goles de Andrei Arshavin y Roman Pavlyuchenko, dos jugadores cuyas grandes actuaciones en la Euro le brindarían luego oportunidades en la Liga Premier Inglesa.

La ronda de ocho vio a Portugal confirmar sus halagos para engañar. Una debilidad defensiva al pase cruzado les costó un revés de 3-2 ante los alemanes, por quienes Miroslav Klose y Michael Ballack anotaron de cabeza. Ronaldo se despidió del torneo sin goles, rechazando acusaciones de que estaba distraido por su movida posible al Real Madrid.

La siguiente noche, Turquía presentó un nuevo espectáculo tardío para negarle a los croatas, cuyas celebraciones de un gol tardío en la prórroga estaban encabezadas por el técnico Slaven Bilic, amante de la música heavy metal. Ivan Klasnic, quien recién había retornado al fútbol de un trasplante de riñón, anotó al faltar un minuto, pero los nervios croatas le fallaron cuando Semih Senturk anotó el gol de la paridad al haber transcurrido dos minutos de tiempo adicionado. Los de Croacia estaban comprensiblemente destrozados y fallaron tres de cuatro tiros penales, mientras que el conjunto de Terim continuó su progreso caótico pero emocionante.

El espíritu aventurero de los holandeses se vio frenado repentinamente cuando las tácticas de Van Basten fracasaron contra un maestro holandés más experimentado en Hiddink. Aunque Van Nistelrooy llevó el partido a una prórroga luego de anular el gol de Pavlyuchenko, la energía superior de Rusia los separó de los holandeses, con Andrei Arshavin, quien se había perdido los primeros dos partidos por suspensión, destacándose como un posible hombre del torneo.

La historia futbolística de España, a nivel de club e internacional, les había visto perder ante Italia en demasiadas ocasiones amargas. Y mientras ellos jugaban mejor fútbol por mucho, y a Giorgio Chiellini se le requirió el tipo de rendimiento que alguna vez proveía Fabio Cannavaro, quien era baja por lesión. Llegaron los penales, un punto en el cual ambos equipos habían sufrido corazones rotos. Esta vez, los españoles se llevaron el botín, con el arquero Iker Casillas brillando como héroe. Daniele De Rossi se perdió el segundo de Italia, antes de que Daniel Güiza y Antonio Di Natale intercambiaran disparos atajados. Cesc Fábregas, quien entró de suplente, anotó el gol decisivo y los españoles comenzaron a creer.

El espectáculo de Turquía llegaría a su fin en algún punto, y fue en su duelo de semifinales en Basilea, pero solo después de otro episodio dramático inspirado por Terim. El fútbol incendiario casi igualó la tormenta eléctrica en Viena - desde donde las imágenes internacionales se estaban transmitiendo - la cual le negó a gran parte de la audiencia televisiva una porción importante del partido. Habiendo cobrado ventaja sobre los alemanes, ellos se hallaron requiriendo otro gol para empatar, el cual Terim nuevamente suministró. Al final, sin embargo, recibieron una dosis de la medicina turca cuando Philipp Lahm anotó un gol agónico de último minuto.

Los eventos fueron menos dramáticos en Viena, donde España jugó como un plantel con el destino de su lado cuando las altas expectativas de Rusia se vieron truncadas. Los pases perfectamente controlados de Xavi habían sido su motor todo el torneo y él suplió el primer gol de ellos. Xavi y Andrés Iniesta recibieron una plataforma donde jugar cortesía del brasileño naturalizado español, Marcos Senna, con David Silva al costado detrás de la dupla de Fernando Torres y David Villa, quienes jugaban en la cúspide de sus destrezas. Goles adicionales del suplente Güiza y entonces Silva fueron simplemente una recompensa para un despliegue hábil que tenía a la mayoría de las personas creyendo que los españoles finalmente cumplirían.

Viena fue la sede para la victoria. Torres no había podido anotar ni un gol en el torneo aunque fungió como complemento excelente para Villa. El delantero del Valencia se perdió la final tras haber sufrido una lesión de muslo en las semifinales y Torres lideró un mediocampo de cinco hombres, en el cual Fábregas fue añadido en el lugar de Villa.

Como le había acontecido a los rusos, Alemania no podía ni tocar los pases de los españoles y nunca disfrutó la comodidad de la posesión entre la presión y marcaciones fréneticas. El técnico Luis Aragonés, quien ya iba de salida, tenía a su selección jugando el mejor fútbol que había visto el país desde inicios de la década de 1960. Torres marcó su tanto al minuto 33, aprovechando un pase largo típico de Xavi para superar a Lahm con poder y anotar. El partido se ganó en ese momento, ya que Alemania casi no amenazó, mantenido a un brazo de distancia por los españoles, quienes siguieron creando oportunidades, disfrutando de esfuerzos a razón de siete a uno en los últimos 20 minutos.

España, al fin y al cabo, había tenido una actuación digna de su potencial en el escenario internacional. Primero Europa, ahora por el mundo.

© ESPN

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